VIA AUGUSTA

miliarum via augusta en castellon

La Vía Augusta (por si eres de ciencias) era una calzada romana que recorría la costa mediterránea de la península desde Gerona hasta Cádiz. Durante siglos ha sido abandonada, cuando no asfaltada o destruida para hacer otra carretera. Desde el 2011 se ha querido recuperar como ruta sostenible para ofrecer un recurso turístico adicional. Aquí tienes la info oficial. Conociendo un poco el terreno, queríamos descubrir en primera persona como está para el cicloturismo esa ruta en mayo de 2017. Por temas de tiempo y logística solo hemos podido hacer desde Tortosa (sur de Tarragona) a Vila-real (en Castellón) lo que han sido dos días y 131 km de ruta.

Dicen que cuando un puerta se cierra, se abre una ventana. Este viaje no estaba muy planeado, y surgió como alternativa a que no podíamos hacer por problemas la vía verde ojos negros. Lejos de rendirnos por los problemas, montamos un viaje alternativo. Por eso lo definimos en un tiempo récord de unas horas. Gracias al track de un amiguete la idea dormía en nuestra cabeza desde hacía tiempo, y solo faltaban ganas y concretar logística. Hace años hicimos un viaje parecido por la costa, y el camino interior apunta como alternativa a un futuro trazado de la eurovelo 8. Conocer esa alternativa en modo “masticar-el-polvo-del-camino” era un potente atractivo y un desafío, por su perfil. Normalmente hacemos cosas muy llanas, y el saber que íbamos a bregar con tramos rompe-piernas y de tierra me dejaba el ojete prieto.

Para cualquier ruta de cicloturismo la logística es clave. Es decir, como vas a llegar a tu punto de partida, con tu bici y las alforjas. Por suerte, para acometer esta ruta por la Vía Augusta, puedes contar, con los cercanías (de Valencia a Castellón) y los regionales (de Valencia a Tortosa, y de Tortosa a Barcelona). Eso si, controla porque hay tramos donde las estaciones quedan lejos y con montañas por el medio. Nosotros tomamos por la mañana el regional que nos dejó a eso de las 11 en Tortosa. El viaje ya comenzó con buena estrella porque el revisor no nos quiso cobrar el billete. (OMG !)

Con solecito y una genial temperatura comenzamos a pedalear. Tomamos el puente Mil.lenari de Tortosa para cruzar el Ebro, y luego el camino junto el canal de la dreta del Ebre. Este escenario nos era familiar de otras aventuras en bici y kayak. Abandonamos el canal para por un camino asfaltado subir las primeras rampas para llegar al camino viejo de la Galera. Entre fincas de naranjos llegamos a este precioso pueblo donde era obligatorio parar a los pies de la torre medieval. Ya te puedo decir que en Tarragona no hay rastro de señales de la Vía Augusta y solo se puede contar con señales pintadas en azul, hechas por algún romántico o samaritano. Una carretera comarcal (TV-3314) nos llevó hasta Sant Joan del Pas, donde el Río Senia, (que no llevaba agua) marca el límite entre Catalunya y la Comunitat Valenciana. Como verás en el track hay un punto que es impracticable en bici con lo que vale la pena rodearlo.

Nada más cruzar el Senia, nos llevamos una agradable sorpresa y es la señalización de la Vía Augusta. Y es que en la Comunitat Valenciana vamos a encontrar paneles informativos de cada tramo, miliardos y lo que más mola: bordillos cada pocos metros que evitan que te pierdas. Si visitas la web de consellería puedes ver una ficha de cada tramo. Quiero pensar que la ruta que marca en el pdf es el más aproximado con la Vía Augusta original contando con los caminos actuales. Nos era imposible adivinar sobre el terreno si el camino era la calzada auténtica. La única pista eran los largos tramos rectos, porque sabemos que los romanos no eran amigos de las curvas.

Al poco de entrar en Castellón el paisaje cambió a oliveras, algunas con pinta de tener más siglos que el Quijote. Nos plantamos en el pueblo de Traiguera, e hicimos una parada para recargar agua y tomar un helado. De nuevo en camino el camino se empezó a poner de subidita. Pero lo peor estaba por venir porque dejamos el asfalto y apareció pista de piedra suelta. En bajada todavía nos defendíamos, pero en las subidas nuestros neumáticos schwalbe marathon no daban más y tocaba subir a pie. Ese era un tramo para MTB, cubiertas de taco y poca carga en las alforjas como nosotros. Aun así la vista de olivares mimados y campos llenos de amapolas, compensaban las protestas de los músculos que ya empezaban a quejarse. Llegar a Sant Mateu, fue un bálsamo. Éste es con diferencia el pueblo más chulo del recorrido. No es que los otros sean feos, pero Sant Mateu tuvo un esplendor especial en la edad media, y conserva muchos de esos tesoros. No recordaba los trozos de muralla, y fue un gustazo pasearlos al atardecer.

Al día siguiente estábamos de nuevo en marcha sobre las 10 con mucho sol y casi toda la ropa molestaba. El camino era recto, de tierra prensada. El paisaje, muy Mediterráneo con olivos, carrascas y algarrobos. Nos desviamos para pasar por la ermita de Santa Bárbara, donde parece ser que se forma una balsa natural que ha sido aprovechada casi desde tiempo de los romanos. Algunos cerezos con la fruta bien roja y lista para ser recogida, nos indicaban que estábamos en la Salzadella. Me hizo gracia no ver los típicos letreros vistos en otros lugares “fruta-fumigada-veneno-muerte” o “si coges cerezas te corto los huevos”. Por suerte para ellos, no nos molan las cerezas. En este punto el camino coge un suave descenso hasta les Coves de Vinromá. En todo caso no te vengas arriba, porque debes frenar para incorporarte a la CV-10.

Un buen trozo vas por esta carretera, que no es que tenga mucho tránsito, pero por ella bajan camiones a más de 100 km/h. El arcén al menos es ancho. Si te fijas en el track por seguir la auténtica ruta de la Vía Augusta, nos desviamos un trozo de la CV-10 por un camino que en nuestro caso tuvimos que hacer a pie porque era de MTB. Por eso mejor seguir por la CV-10 hasta que ya hay un camino en condiciones, con algún trocito que tienes que hacer a pie pero luego es asfaltado. Llegando a la pista del aeropuerto de Castellón (ni nos enteramos que pasábamos al lado) se cruza la CV-10 y allí hay un tramo intacto o rehabilitado de la Vía Augusta. Puede que antes o después pasásemos por alguno, pero era imposible distinguir si lo que teníamos al lado era un bancal, o el lateral de la calzada romana.



Desde allí un camino recto como un tiro nos llevó a la joya del camino: el arco romano de Cabanes. Según parece era un monumento funerario hecho a la vera de la calzada. No hace tantos siglos, desmontaron un trozo importante para usar las piedras para otros menesteres. Cuanto mal ha hecho el reciclaje mal entendido. Aquí paramos a comer a la sombra de una carrasca, con los aromas de estiércol, que tanta compañía nos han hecho este viaje, porque ciclistas, no vimos ni uno. Mi hijo se quejaba del olor, pero ya le decía que la vida y la muerte, huelen. Lo que pasa es que en las ciudades nos hemos olvidado. Las señales de la Vía Augusta te mandan recto. Sabía que ese camino para llegar a la Pobla Tornesa estaba mal. Pero ahora te puedo decir que era intransitable para bicis por pedruscos y/o un palmo de arena. No se que era más insoportable arrastrar la bici, o los reproches de mi hijo.

Con ese panorama paramos en la Pobla Tornesa. Con una cerveza y un helado a la sombra, la Vía Augusta tenía otro color. Ya de nuevo en marcha el camino fue de bajada donde poco pedaleamos, siguiendo el carril bici de la autovía. Llegando a Castellón las señales de la Vía Augusta se difuminaron, no llevaba track y habían ganas de terminar. Por todo ello improvisamos un poco el recorrido hasta llegar a casa, en Vila-real.

Una vez terminada la ruta por la Vía Augusta las sensaciones y emociones han sido muy buenas. Este es un viaje interesante para un fin de semana, siempre que no pillemos viento, o peligro de gota fría, puesto que se cruzan unos cuantos torrentes. La calzada romana la debes imaginar, pero pasas por zonas con una huella mediterránea muy profunda y antigua que se nota en los pueblos. Solo mirar esos olivos centenarios que te observan al pasar ya vale la pena. El perfil es asumible, la prueba es que dos domingueros como nosotros hemos podido. Por contra hay tramos complicados si no vas con MTB y/o ligero de equipaje, que se pueden y deben evitar. En los pueblos vas a encontrar casi de todo, si bien para dormir consulta, porque puede que las opciones sean casas rurales apartadas. El tema de camping está mal, y los pueblos que lo tienen es con un rincón para plantar la tienda y poco más (olvida una ducha caliente). Acampar a las bravas, se puede valorar, pero piensa que la mayoría de sitios por los que pasas son campos de cultivo polvorientos y con bichos. Como he comentado la parte valenciana está bien señalada. Algo que también haría es documentarme antes del viaje, de los pueblos por los que voy a pasar.

Una idea que dejo en el aire, es hacer esta ruta, y volver por la costa de Castellón a Tortosa, una opción muy chula fuera de julio y agosto. No ves tanto patrimonio, ni sigues el rastro de la civilización romana, pero ves más chavalas en bikini. Admito que me he quedado enganchado con el rollito de la Vía Augusta, por eso me gustaría recomendar ésto, si quieres continuar nuestra ruta hasta la ciudad de Valencia. Tampoco quiero olvidar al valiente que nos sirvió de inspiración, y que hizo de Castellón hasta Girona. Para el tema de la eurovelo 8 veo más factible el recorrido por la costa, pero desde luego no aparcaría esta variante que es muy apetecible. Espero que te haya molado, y si tienes dudas, por favor manda un mail.

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