RUTA EN BICICLETA POR EL CENTRO DE VALENCIA

Esta excursión nos iba a dar conocer de forma fácil y segura la ciudad de Valencia. Valencia se tiene un perfil plano, y unas temperaturas que invitan a usar la bici. En estos dos últimos años se ha invertido en carriles bici (mira el mapa). Gran parte del centro histórico se encuentra limitado a 30 Km./h. Desde 2017 está el anillo ciclista que rodea el centro y facilita el acceso. Además es muy fácil alquilar bici o valenbisi (bici pública). Todos estos ingredientes hacen de Valencia una ciudad que merece visitar en bici, y hoy ha sido nuestro destino ciclista. Con esa filosofía de ir sin prisas y sin rumbo hemos llegado en tren de cercanías.

Nuestra ruta ciclista ha partido de la estación del norte y pegado a ella se encuentra la plaza de toros. Detrás de sus taquillas sale un pasaje al final del cual comenzaba el carril bici. Éste va ratoneando entre callejas del barrio de Ruzafa, con mucho sabor, hasta la avenida Peris y Valero, donde hemos enlazado con otro carril bici que lleva hasta el río. Pese a ser sábado había trafico y los coches corriendo por la avenida, parecían rinocerontes desde nuestra bicicleta. Me gusta la sensación de fragilidad que te da la bici en la ciudad, aunque es un poco estresante. Controlando los peatones que se meten en el carril bici, vigilando mucho en los cruces, al tanto que no se abra la puerta de un coche estacionado….. Y es un poco más si vas con un niño. Menos mal que ha durado poco, porque nos hemos plantado en el cauce del Turia. Por si alguien no lo sabe es como un enorme parque larguisimo donde es una gozada pedalear con niños.

Llegados aqui, hemos decidido ir hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Esta se puede recorrer por fuera totalmente con bicicleta. Eso si, con mucha precaución con la gente que la visita a pie. Nosotros ya habíamos estado y no hemos querido entrar. Aparte , por fuera todo el conjunto tiene gran belleza, especialmente un día soleado como hoy , y siempre salen unas fotos geniales.

Al final del Umbracle, hay una rotonda donde un carril bici lleva hasta el Saler, y otro hasta el puerto. Hemos tomado ese, y el paisaje se ha vuelto el mas feo del recorrido. Ha cambiado mucho esta zona, pero aun quedan muchos rastros de la zona industrial que fue antaño. En el puerto hemos tenido la anécdota de la jornada puesto que no borran las líneas de cuando el circuito de F1, y hemos confundido un arcén pintado en el suelo con un carril bici. Ya habiamos estado en el puerto y no lo hemos muy largo, máxime cuando no hemos visto ninguna cafetería abierta. Mi hijo quería comer y descansar y yo una cerveza. Es por eso que nos hemos sentado al agradable solecito de invierno a ver pasar bicis. Y hemos visto muchas, muchas. Turistas, gente haciendo deporte, familias de paseo , gente que no parecía nada…. La verdad es que se ven bastantes bicis en Valencia. De las que más hacen notar son las publicas de préstamo (Valenbisi) que parecen sacadas de la antigua URSS. Me ha hecho gracia que todas llevan siempre la lámpara frontal encendida.

Recobradas las fuerzas, hemos subido por la avenida del Puerto, para luego volver por Serrerias, a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y tras pulular un rato por allí hemos descansado un rato en el césped jugando con una pelota que nos han dejado. Antes de que se nos fuese el tiempo hemos continuado un poco más , aunque pronto hemos parado porque mi hijo ha querido subir a una de esas arañas gigantes. Cuando vas con crios no todo es pedalear. Menos mal que le he conseguido convencer para ir hasta Viveros, un jardín muy grande donde antes se encontraba el tétrico zoo de Valencia. Con la tarde que se nos echaba encima y se llevaba el sol, hemos vuelto de un tirón hasta la estación. No queriamos perdernos ni hacer demasiados kilómetros y hemos desandado el camino.

Lo dicho, Valencia, una ciudad para visitar y conocer en bici. Pasate por este link si quieres conocer más rutas fáciles por Valencia ciudad.